La mala combustión de artefactos que funcionan a gas, carbón, kerosene o leña puede causar complicaciones graves. Cuáles son las señales de alarma.
Es un gas imperceptible, no puede olerse, no irrita los ojos ni produce tos. Se produce por la mala combustión del oxígeno y cuando se lo inhala en grandes cantidades, por acumulación en el ambiente, puede llevar a la pérdida de conocimiento, la asfixia e incluso provocar un paro cardiorrespiratorio.
“Todos los años, con las bajas temperaturas, vemos gran cantidad de personas intoxicadas por monóxido de carbono y fallecidas por esta causa, absolutamente prevenible”, explica el doctor Carlos Damin (M.N. 81870), jefe de Toxicología del Hospital Fernández.
Los síntomas de intoxicación por monóxido de carbono pueden ser:
“La persona intoxicada puede presentar una fuerte coloración rosada que suele confundirse con buen estado de salud o calor cuando, en realidad, es producto de la acción del gas en la sangre”, explica el doctor Eduardo Scarlato (M.N.71.517), jefe de la División Toxicología del Hospital de Clínicas.
Las estufas que no funcionan como deberían son una de las principales causas. “Muchas personas creen que las de tiro balanceado están bien, pero cuando tienen muchos años se producen orificios que hacen que dejen de funcionar adecuadamente y es ahí donde se producen las intoxicaciones", describe Damin y remarca: "Nunca utilizar las cocinas y hornos como métodos de calefacción“.
Se estima que cada año mueren alrededor de 200 personas en la Argentina como consecuencia de la intoxicación por monóxido de carbono, a partir del mal funcionamiento de cocinas, calefones, estufas y demás artefactos de uso doméstico.