La especialista en nutrición Natalia Migdalova reveló que hay preparaciones que permiten una hidratación más prolongada y que se pueden consumir para variar la dieta
Estar bien hidratado es vital para el funcionamiento del cuerpo y, aunque para la mayoría el agua sea la opción por excelencia, la especialista en nutrición clínica Natalia Migdalova señaló que existen algunas bebidas que, por su composición, pueden ofrecer una hidratación aún más prolongada.
Esto se debe a que contienen electrolitos y proteínas que ralentizan su paso por el estómago, lo que permite una absorción más gradual y una retención de líquidos más duradera en el organismo.
Según estudios científicos, la presencia de pequeñas cantidades de carbohidratos (azúcares), proteínas, grasas y electrolitos en las bebidas puede influir en los procesos gástricos, optimizando la hidratación.

La especialista aclaró que son varias las bebidas que pueden producir estos efectos:
A pesar de estas alternativas, Migdalova enfatizó que el agua sigue siendo la mejor opción para la hidratación en la mayoría de los casos. Aunque otras bebidas puedan ser útiles en momentos específicos, la clave es beber regularmente, prestando atención a la sensación de sed.
La cantidad ideal de agua varía según factores individuales como el clima, la actividad física y el estado de salud. Es crucial aumentar la ingesta en situaciones como calor extremo, ejercicio intenso o episodios de fiebre, vómitos o diarrea.

El agua no es solo una bebida, es el componente principal del cuerpo (alrededor del 60-70% del peso corporal en adultos) y es esencial para cada célula, tejido y órgano.
El agua ayuda a mantener una temperatura corporal estable y es el medio por el cual los nutrientes esenciales, las vitaminas, los minerales y el oxígeno llegan a todas las células del cuerpo, permitiéndoles funcionar correctamente.
Estar bien hidratado es importante porque el agua facilita que los riñones filtren y expulsen las toxinas y productos de desecho a través de la orina, manteniendo el sistema limpio.
El cerebro depende en gran medida del agua. Una buena hidratación mejora la concentración, la memoria, el estado de ánimo y el rendimiento mental. Incluso una deshidratación leve puede causar fatiga y afectar la capacidad de procesamiento.
En la salud digestiva, el agua es crucial para una digestión adecuada, ayudando a descomponer los alimentos y a moverlos a través del tracto gastrointestinal, previniendo problemas como el estreñimiento.
Por último, la salud de la piel se ve mejorada con el agua, por eso los especialistas recomiendan tomar al menos 2 litros por día. Mantiene la piel hidratada, elástica y con un aspecto saludable, y ayuda a prevenir la sequedad y las arrugas.